Como cada miércoles, este 24 de junio se llevó a cabo un nuevo encuentro de oración en el que diversas comunidades de fe se congregaron para compartir un momento de reflexión y espiritualidad. En esta ocasión, al tratarse del cuarto miércoles del mes, la jornada estuvo dedicada a elevar plegarias por la libertad religiosa y los derechos humanos, en memoria de los mártires de la fe que, a lo largo de la historia, han dado testimonio de sus convicciones religiosas.
El encuentro dio inicio con la reflexión del Lic. Javier Ramos Martínez, presidente del Consejo Interreligioso de Tabasco, quien destacó la importancia de promover y defender la libertad religiosa como un derecho humano fundamental. Señaló que toda persona tiene el derecho de profesar libremente la religión que, de acuerdo con su conciencia, elija, así como de manifestar públicamente sus creencias, ya que la libertad religiosa no se limita al ámbito privado.
Durante su mensaje recordó el 250 aniversario de la Declaración de Derechos de Virginia, haciendo especial referencia a su artículo 16, el cual establece que la religión y las obligaciones del ser humano con su Creador deben ser guiadas únicamente por la razón y la convicción, nunca por la fuerza o la violencia. Asimismo, subrayó que todas las personas poseen el mismo derecho al libre ejercicio de su fe y el deber de vivir entre sí con paciencia, amor y caridad.
Destacó que en México cerca del 70 % de la población profesa la fe católica, mientras que el resto pertenece a otras confesiones religiosas. Sin embargo, enfatizó que ninguna religión está por encima de otra y que todas gozan de la misma dignidad y de los mismos derechos.
Posteriormente, el hermano Elder Alfredo Benjamín de Hoyos, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dirigió el momento de oración, invitando a los presentes a pedir por el respeto a la libertad religiosa, por la paz y por la capacidad de servir con amor a quienes más lo necesitan, especialmente a las personas en situación de vulnerabilidad.
La jornada concluyó con un momento de oración comunitaria, en el que los asistentes elevaron sus intenciones por la paz, el respeto mutuo, la defensa de los derechos humanos y la construcción de una sociedad donde la libertad religiosa sea reconocida y vivida como un valor esencial para la convivencia fraterna.

